El pasado jueves 28 la reconocida escritora cordobesa Viviana Rivero visitó la localidad de Falucho, para brindar una charla organizada por la Biblioteca Mariano Moreno de esa localidad, la que realizó en el Salón del Club Atlético Falucho.
El evento contó con una importante cantidad de público que escuchó atentamente a Rivero relatar anécdotas sobre sus libros y distintos momentos de su carrera.
«Bueno es algo muy lindo este tipo de visitas, los libros nos unen, creo que escribir que es solitario y leer también, tienen luego este tipo de encuentros, de satisfacciones, cuando logramos juntar las dos partes del mundo de la literatura es como una pequeña fiesta. Está el lector con su autor para preguntarle todo lo que quiere, como vimos hace un rato en la charla. Estoy yo para saber, que me digan, cómo les gustó una parte, qué los hizo llorar, uno disfruta eso», le dijo a IMPACTO luego de finalizada la charla.
Como adelanto, dijo que Falucho que está trabajando en un nuevo libro con una historia que ocurrió en un tiempo histórico muy lejano.
Sobre si se encontraba viviendo una especie de sueño, sostuvo que «sí, sí. Creo que los sueños uno tiene que planteárselos y perseguirlos. Soy una convencida de eso, así que cuando encontrás lo que te gusta, hay que perseguirlo».
Viviana es abogada, pero un día y luego de publicar dos libros y ganar un premio nacional, dejó los juicios que llevaba adelante en manos de una colega amiga y decidió dedicarse de lleno a la escritura. Hoy es una de las más leídas de la Argentina con sus novelas publicadas por un gran grupo editorial. Incluso algunas de sus historias ya son parte de plataformas como Netflix.
Sobre si en este tipo de charlas también le surgen algunas historias, dijo que «no, nunca, nunca he escrito una historia que no sea que se me haya ocurrido a mí. Mirá que muchas veces me proponen, pero no, porque yo siempre les digo, bueno, pero esa historia la tenés que escribir vos. Claro. La persona que la siente bien adentro. Yo tengo las mías».
Sobre la reconocida frase que nos recuerda que para la tarea artística hay mucha inspiración, pero más transpiración, que incluso citó en su diálogo con lectores y lectoras, dijo que «hay que poner mucho esfuerzo. Parece que el escritor pone la mente nomás, pero la verdad que no. Ponemos el cuerpo, mucho, porque hay que sentarse mucho, tener la resistencia física para escribir el libro. No se trata solo de pensar alguna historia, de inspiraciones que surjan, hay mucho trabajo detrás de un libro».
«A mí me gusta mucho escribir. Tengo siempre más cosas para escribir, para escribir lento. Si uno lo quiere hacer bien a conciencia con el detalle que requiere, es lento. Entonces, tengo muchas historias, pero el tiempo es poco para escribirlas» agrega y sostiene que «siempre hay algún detonante para escribir. A veces hay detonantes internos. Preguntas que uno se está haciendo, crisis existenciales. O a veces algo que está pasando en el mundo, algo que pasa en la familia, en el barrio. Siempre hay detonantes. El escritor yo creo que es un gran observador de la realidad y siempre termina plasmándolo en en sus escritos».