Los docentes exigen una recomposición salarial del 51% y el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario. Mientras la federación nacional llamó a una huelga para el 16 de marzo, sindicatos de la UBA presionan para que el cese de tareas sea total hasta obtener respuestas del Gobierno.
El sistema universitario público entra en una etapa de máxima tensión. Este jueves se confirmó que el próximo lunes 16 de marzo comenzará el primer paro nacional universitario del año. Si bien la convocatoria oficial de la CONADU Histórica y gremios como ADIUC (Córdoba) estipula una duración inicial de una semana —hasta el 20 de marzo—, la presión de las bases docentes podría extender la medida de forma indefinida.
El reclamo: 51% de atraso salarial
El núcleo del conflicto radica en la brecha generada entre los aumentos otorgados unilateralmente por el Poder Ejecutivo y la inflación acumulada. Según los gremios, la deuda salarial asciende al 51%.
La situación se agravó tras la reciente propuesta oficial: un incremento del 12% pagadero en tres cuotas hasta octubre de 2026. «Esa oferta es inaceptable y desconoce la deuda real», señaló Laura Carboni, secretaria general de AGD-UBA, quien impulsa que el paro nacional sea «por tiempo indeterminado» hasta que se aplique la Ley de Financiamiento Universitario.
La Ley de Financiamiento en el centro de la escena
Los docentes denuncian que el Gobierno Nacional ignora la legislación vigente, la cual fue aprobada por el Congreso el año pasado y ratificada por ambas cámaras tras un veto presidencial inicial. El incumplimiento de esta norma, sumado a la intención del Ejecutivo de modificarla por decreto, ha movilizado a los sindicatos a plantear una nueva Marcha Federal Universitaria.
Cronograma de medidas:
Martes 10 de marzo: Nuevas asambleas para ratificar mandatos.
Lunes 16 de marzo: Inicio del paro total de actividades en todas las universidades nacionales.
Viernes 20 de marzo: Plenario de secretarios generales para definir la continuidad de la huelga.
«La medida tiene que salir de manera nacional para tener fuerza. Si no hay respuestas, el camino es la huelga general universitaria en defensa de la educación pública», concluyó Carboni.