Durante una visita oficial a Newcastle, una ciudad costera de Irlanda del Norte, el rey Carlos III protagonizó un momento insólito cuando una gaviota lo alcanzó con excremento en plena actividad pública.
El monarca se encontraba en la localidad para reconocer el trabajo de diversas organizaciones benéficas locales. Todo transcurría con normalidad hasta que, justo antes de acercarse a saludar a las personas reunidas en la calle principal, ocurrió el inesperado incidente, según informó Independent.
La mancha quedó visible en la parte inferior de su chaqueta y no solo afectó al rey: varios miembros de la prensa y personas cercanas también resultaron salpicados. A pesar de la situación, Carlos III pareció tomarlo con humor y bromeó con la multitud diciendo: «Menos mal que no me cayó en la cabeza».
Aunque alguien le ofreció un abrigo para cubrir la mancha, el monarca decidió continuar con su visita sin cambiarse. A lo largo del evento, una gran cantidad de personas se congregaron para verlo mientras visitaba un cine comunitario y un banco de alimentos.