La adolescente de 14 años, Candela Urquiza, fue asesinada durante un violento tiroteo entre bandas en el partido bonaerense de La Matanza, un hecho que conmocionó profundamente a familiares, amigos y vecinos. La joven recibió un disparo en la cabeza y murió casi en el acto, mientras que su abuela resultó gravemente herida tras ser baleada en la espalda y fue intervenida quirúrgicamente.
El enfrentamiento armado ocurrió en la esquina de la casa donde vivían Candela y su abuela. Según las primeras investigaciones, ambas quedaron atrapadas en una disputa territorial entre dos bandas rivales. A pesar del traslado urgente al hospital, los médicos no pudieron salvar a la adolescente.
Tras el tiroteo, los bomberos debieron intervenir para controlar el incendio de una vivienda que pertenecería a uno de los presuntos autores del ataque. Las autoridades no descartan que el fuego haya sido provocado en represalia o con el propósito de destruir pruebas.
La Justicia inició una investigación para esclarecer las circunstancias del ataque y dar con los responsables. Por el momento, no se descarta ninguna hipótesis y se están analizando cámaras de seguridad y testimonios de vecinos.
En redes sociales, los mensajes de despedida y pedidos de justicia se multiplicaron. Familiares y amigos expresaron su dolor y reclamo por el crimen de Candela, una joven con toda una vida por delante que fue víctima inocente de la violencia.