Los problemas que enfrentan las familias para pagar sus deudas con bancos y plataformas evidencian una problemática que afecta a más de cinco millones de personas. Uno de los sectores más afectados son los jóvenes de hasta 24 años, quienes registran los mayores niveles de morosidad y retrasos significativos en sus pagos.
Según un relevamiento de EcoGo, en mayo había 1.382.000 deudores dentro de ese grupo etario, de los cuales 528.000 (38,2%) se encontraban en mora. Estos últimos concentraban un saldo irregular total de 536.000 millones de pesos, lo que representa un atraso promedio por persona de 1.015.000 pesos.
La informalidad laboral y los bajos salarios predominantes en este sector aumentan el riesgo de incumplimiento en el pago de las deudas. “La cantidad de deudores con mora en los jóvenes es muy alta; es un sector para el que resulta más fácil acceder a crédito no bancario y con menos requisitos”, explicó Sebastián Menescaldi, socio adjunto de EcoGo.
La consultora, fundada por Marina Dal Poggetto, obtuvo estos datos al relevar a los deudores en mora —es decir, aquellos con saldos impagos de más de 90 días— en créditos personales, hipotecarios y prendarios, tanto en pesos como en dólares, otorgados por bancos, financieras, plataformas y fideicomisos registrados por el Banco Central.
Este fenómeno se aceleró en los últimos dos años, impulsado por atrasos en el pago de tarjetas y préstamos personales, y podría tener repercusiones políticas. La mora entre los jóvenes más que duplica el nivel registrado en las familias en general, que alcanzó un récord del 15,9% en mayo. Cabe destacar que este segmento social fue un respaldo clave para Javier Milei.
Fuera del grupo de menores de 24 años, la situación también resulta preocupante. Los morosos entre 25 y 38 años presentan un 33,8% de mora con saldos impagos promedio de 2.100.000 pesos; de 25 a 44 años, el 28,35% debe en promedio 3.300.000 pesos; entre 45 y 54 años, la mora es del 22,8% con un atraso promedio de 3.700.000 pesos; de 55 a 64 años, el 18,4% tiene saldos impagos de 3.400.000 pesos; y entre 65 y 74 años, el 15,6% registra atrasos por 2.400.000 pesos.
En la mayoría de estos casos, el monto promedio de los atrasos supera el salario neto promedio. En abril, el salario promedio de bolsillo para los asalariados registrados del sector privado fue de 1.737.893 pesos, mientras que la mediana alcanzó los 1.314.429 pesos, lo que indica que el 50% de los trabajadores cobra menos que esta cifra, según el sociólogo Luis Campos.
A nivel regional, un informe de Analytica indica que la provincia de Buenos Aires presenta la mayor proporción de morosos sobre el total de deudores, con un 37,8%. Le siguen San Juan (35,2%), Catamarca (34,2%), San Luis (34,1%) y La Rioja (34,0%). Los niveles más bajos se registran en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (16,1%), La Pampa (19,5%) y Neuquén (23,3%).
En este contexto, el Gobierno atribuye el marcado aumento de los atrasos en los hogares a problemas de “aprendizaje” y educación financiera, buscando desvincular el crecimiento de la morosidad de las medidas oficiales, entre ellas el endurecimiento monetario del año pasado para contener la corrida cambiaria, que disparó las tasas de interés.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, afirmó que “la gente se expone a riesgos de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones” y consideró “normal” la morosidad cuando una economía recupera el acceso al crédito. Sin embargo, algunas consultoras mantienen una postura más pesimista y advierten que el problema podría agravarse.
Otro informe de EcoGo señala que el principal factor que impulsa el endeudamiento familiar es la carga financiera. Las deudas pasaron de comprometer el 17% de la masa salarial familiar en 2024 al 30% en mayo de este año, debido al aumento de las tasas reales y a la caída de los ingresos.
En detalle, las tasas reales para préstamos personales bancarios subieron del 4% en 2024 al 40% en 2026, y las de tarjetas de crédito pasaron del 21% al 60%. Al mismo tiempo, la inflación anual se redujo del 121% al 31%, lo que dificultó la dilución de las deudas en pesos. De mantenerse estas tasas elevadas, la situación podría deteriorarse aún más.
El Gobierno insiste en que bancos e individuos negocien refinanciaciones, aunque sin modificar la política de tasas vigente. Para EcoGo, este indicador funciona como un “predictor” que anticipa mayores dificultades. “Cuando la carga financiera aumenta, siete meses después crece la mora; resulta muy difícil que ésta disminuya con las tasas actuales y los ingresos vigentes”, concluyó Menescaldi.