REALICÓ | En la apertura de la cuarta sesión ordinaria, el Concejo Deliberante local se convirtió en un espacio de profunda reflexión al cumplirse un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976. A través de una sentida alocución por parte de la concejal Aixa Alvarado de «Juntos por el Cambio», que recorrió la historia reciente, los ediles reafirmaron que la memoria no es un ejercicio del pasado, sino una herramienta de defensa para el presente.
«No es una historia abstracta»
Durante el homenaje, se destacó la necesidad de sostener la verdad frente a los intentos de relativizar los hechos. «Desde esta banca, y como parte de una generación que no vivió aquellos años, creo que es necesario que tomemos conciencia y que sostengamos la verdad, porque si miramos lo que pasó, podemos entender que no estamos hablando de una historia abstracta, sino de historias recientes, de historias truncadas y marcadas por el dolor«, se expresó en el recinto.
Se hizo especial hincapié en que el 24 de marzo marcó el inicio de un plan sistemático de terrorismo de Estado que incluyó desapariciones forzadas, tortura y apropiación de bebés. Ante el retorno de discusiones que intentan «discutir cifras», el cuerpo legislativo fue tajante: «Reducir todo a una discusión numérica es perder de vista lo central. El Estado secuestró, torturó y desapareció personas; cuando el Estado abandona su rol de proteger y se convierte en el que viola derechos, estamos frente a la forma más grave de violencia«.
El valor de la justicia y el legado de Alfonsín
El discurso también abordó la violencia política previa a 1976, señalando que todo dolor merece reconocimiento y que los delitos de particulares deben ser juzgados con las garantías del debido proceso. Sin embargo, se marcó la diferencia fundamental: «Lo que ocurrió a partir de 1976 fue distinto porque fue el Estado argentino el que, utilizando todo su aparato, ejerció el terror sobre la población. Esa diferencia es la base de nuestro consenso democrático».
En este sentido, se reivindicó la figura de Raúl Alfonsín, destacando su «valentía política y altura ética de juzgar el horror con la ley en la mano y las garantías constitucionales, cuando todavía crujían en nuestra sociedad las armas y el miedo dominaba en las calles». Asimismo, se recordó el compromiso en La Pampa de figuras como Antonio Pacheco Berhongaray, quien «en tiempos de silencio, eligió no mirar para otro lado».
Un patrimonio de toda la sociedad
Cerca del cierre, se citaron las palabras del diputado provincial Hipólito Altolaguirre, calificando aquel proceso como un «asalto violento contra la dignidad humana y el Estado de derecho».
La alocución finalizó con un llamado a la responsabilidad colectiva: «La democracia no cayó del cielo, se construyó con coraje civil. La memoria es un patrimonio de toda la sociedad argentina, no de un solo sector político. Hoy, ante los intentos de erosionar los consensos, decimos con la fuerza de hace cinco décadas: Democracia para siempre, Dictadura Nunca Más«.