Una de las primeras conclusiones de la especialista es que no se debe caer en la trampa fácil de culpabilizar al animal porque en cierto punto también son víctimas. “El principal problema acá es la falta de responsabilidad con los animales, porque estos son perros abandonados a la buena de Dios. Están sueltos, sin comida, y eventualmente pueden llegar a predar cualquier cosa”.


























