En una charla profunda con IMPACTO, la docente y escritora realiquense repasa su presente con dos libros nuevos, su llegada a la Feria Internacional del Libro y el proceso creativo que la lleva a escribir solo cuando la lluvia aparece.
POR LUIS MATÍAS GONZÁLEZ
Laura Hajduk no es solo una profesora de historia reconocida en Realicó y la región; es, ante todo, una observadora. Al jubilarse, esa mirada analítica de los procesos históricos mutó en una necesidad de ficción y poesía. Hoy, con «Andares de Rosa Mosqueta» y «Cuentos Intensos para mentes extensas» bajo el brazo, se prepara para desembarcar en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
— Laura, felicitaciones por todo lo que está pasando. Presentar dos libros casi en simultáneo y estar en la Feria del Libro es un hito. ¿Cómo nace en vos esto de escribir?
— Lo de escribir viene de hace años, yo creo que con la docencia de la mano. Tenés que preparar un acto del 2 de abril, del 14 de mayo, y ahí le vas dando un formato. Siempre hay dos juicios: el de valor y el de existencia. Vos le agregás literatura, filosofía, y eso te va quedando como práctica. Empecé a escribir directamente para libro unos dos años antes de jubilarme. Ya antes de la pandemia venía con esto; de hecho, en la pandemia me puse a hacer huerta, nada que ver con la escritura (risas).
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— Mencionás mucho la docencia. ¿Sentís que esas palabras de despedida o los discursos escolares fueron tu «laboratorio» de escritura?
— Totalmente. Esas palabras de final de curso donde le agregás emoción y mezclás lo real con lo que no es real. Una vez esperaba a una amiga en un café de Buenos Aires que no veía hacía 45 años. Pasó tanto tiempo en la espera que dije: «pucha, capaz que no venga». Eso lo transmití después en un escrito, pero no con mi amiga, sino con una pareja. Siempre hay una pizca de realidad y mucho de ficción.
— «Andares de Rosa Mosqueta» fue tu primer libro presentado. ¿Qué tiene de especial esa obra?
— Es bien una bitácora de viaje con todas las emociones. En cada estrofa hay una historia detrás; a veces el secreto es histórico, a veces económico. Hay un enamoramiento tremendo de Neuquén, de la flor de la rosa mosqueta, de cómo llegó de Europa y está en cada rincón de la Patagonia. Me emocionó mucho hacerlo y presentarlo, incluso mi hija Euge participó leyendo y cantando en la presentación.
— Y ahora aparece «Cuentos Intensos para mentes extensas». El título ya es una declaración de principios…
— Busca eso: la intensidad en cuanto a emociones y sentimientos que tenemos todos. Ese no saber de dónde venimos y a dónde vamos, una especie de filosofía metafísica y existencial. Es para «mentes extensas» porque hay temas puntuales que solo quienes pueden abrir un poquito más allá de su ideología pueden entender. Son preguntas universales que me surgieron casi en simultáneo con el otro libro.
— Me contabas fuera de aire algo muy particular sobre tu «ritual» para escribir. ¿Es verdad que necesitás un clima especial?
— (Risas) Sí, yo escribo cuando llueve. Es posta. Me da mucha paz interior, me relaja. Ver la lluvia que pone todo verde en esta pampa donde tanto hace falta el agua… me hace muy bien. Por ahí llueve y escribo un renglón, o por ahí escribo diez. También cocino mucho cuando llueve, las dos cosas. Pero el proceso es siempre igual: primero todo en borrador, tacho 200 hojas, tiro otras 200, siempre en cuaderno. Recién cuando la idea está redondeada, la paso al Word.
— La noticia del momento es la Feria del Libro. Vas a estar por partida triple, ¿cómo se dio eso?
— Sinceramente, todavía no lo puedo creer, me río porque no caigo. «Andares de Rosa Mosqueta» estará en el stand de Neuquén y en el del Ente Patagónico (La Pampa). Y «Cuentos Intensos» estará en el stand de la editorial Sueñera. Vamos a estar el próximo sábado 25 en el stand de La Pampa junto a Roberto Hecker de Embajador Martini y Adriana Cena de Rancul. Es emocionante que seamos tres del norte pampeano compartiendo ese lugar.
— ¿Y qué sigue ahora? Sé que ya estás «haciéndole justicia» a nuestra provincia.
— Sí, estoy trabajando en un homenaje a los rincones de La Pampa. El título va por el lado de «Andares del Señor Caldén». Me lleva tiempo, ya voy por la mitad, pero hace dos años que estoy con eso. El desierto pampeano tiene tanta riqueza como el bosque neuquino. Me inspira ver los girasoles florecidos, la espiga de trigo, cada rincón de cada pueblo tiene un secreto.
— Y hay una novela histórica en camino también…
— Sí, ahí sale más la profesora de historia. Es una novela que arranca en la Segunda Guerra Mundial y atraviesa varias generaciones: Malvinas, la crisis del 2001… los personajes van pasando por esos periodos. Estoy intensamente laburando, pero muy feliz.