Luego de que se confirmara su salida de la dirección técnica de Ferro de Realicó y la inmediata asunción de Sandro Tapia, Claudio Rubiolo dialogó en exclusiva con los micrófonos de Radio IMPACTO. Sin esquivar el bulto y con la tranquilidad de quien conoce a fondo los códigos del fútbol, el entrenador analizó el abrupto cierre de su ciclo en el club de barrio Talleres.
A diferencia de lo que se especuló en un primer momento sobre una posible renuncia, Rubiolo fue tajante sobre cómo se dio su salida: «Fue una decisión de la comisión de Ferro que yo quedara desafectado. Uno hace mucho que anda en esto y por supuesto que no lo sorprende, tampoco quedan secuelas ni broncas. Podés jugar lindo o tener buenos partidos, pero si no ganás es simple: acá mandan los resultados y más cuando se está jugando un descenso».
Sin lugar para las excusas: el contrapunto por la localía
Al ser consultado sobre los argumentos que dio minutos antes Sandro Tapia en la radio —quien asoció la crisis a la falta de efectividad y al hecho de no poder jugar en el Estadio Cincuentenario—, Rubiolo prefirió tomar distancia de las justificaciones logísticas.
«Con el diario del lunes uno empieza a buscar qué pasó, que no teníamos cancha, pero yo no pongo mucho las excusas de las canchas porque pasa por cómo encara cada uno el tema. A mí me tocó estar en Cultural del Campillo un año entero jugando de visitante y llegamos a la final».
En sintonía con las dificultades del día a día, el entrenador apuntó a la complejidad de coordinar el trabajo en el medio local: «Me hubiera gustado poder trabajar un poquito más en la semana. A veces no se podía porque los chicos son todos amateurs en el sentido de que tienen su trabajo, sus cosas, o siempre tenías a alguno lesionado. No hay que buscar excusas, sino ver los errores que se cometieron para no volverlos a cometer».
El factor suerte y el respaldo a la dirigencia
A pesar del trago amargo, Rubiolo reconoció que se sentía con las fuerzas necesarias para intentar revertir el presente del equipo, aunque se mostró empático con la postura de las autoridades de la institución. «Yo estaba con fuerzas, pero entiendo perfectamente a la comisión y a su presidente, Hugo. El último partido con Independiente no merecimos bajo ningún punto perder; tuvimos varias ocasiones que no entraron y sobre el final nos hacen el 2 a 0. Como ese partido fueron varios, nos faltó esa cuotita de suerte que te tiene que acompañar para ganar».
De cara al futuro inmediato, y consciente de que a esta altura del año todos los clubes de la región tienen sus cuerpos técnicos consolidados, el DT anticipó que se tomará un tiempo de descanso obligatorio a la espera de poder presentar un nuevo proyecto con vistas a la próxima temporada.
Antes del cierre, se tomó unos segundos para dirigirse directamente a la parcialidad: «Le pido una disculpa a toda la gente de Ferro que por ahí confió y no se pudo dar. Me queda una bronca interna por no haber podido hacer lo que queríamos, pero todo quedó bien con la gente del club y ojalá podamos tener algún día la revancha del caso».