SANTA ROSA | En un acto marcado por el peso histórico de cumplirse medio siglo del inicio de la última dictadura militar, el gobernador Sergio Ziliotto encabezó la ceremonia central en el Parque Provincial de la Memoria. Ante una multitud que incluyó a víctimas, organismos de derechos humanos y delegaciones escolares, el mandatario pampeano lanzó un fuerte mensaje contra los discursos negacionistas y la «teoría de los dos demonios».
Responsabilidad institucional y «conciencia colectiva»
Ziliotto subrayó que este aniversario no es uno más: «Ese ícono de los 50 años nos trae mayores responsabilidades para no olvidar, reconocer lo que pasó y ratificar el compromiso de quienes tenemos responsabilidades institucionales».
El gobernador fue tajante al definir lo ocurrido a partir del 24 de marzo de 1976:
«Todavía vemos intentos de justificar esos años de horror a través de la teoría de los dos demonios. No, no fue una lucha igual: fue terrorismo de Estado».
Además, envió un mensaje directo a quienes cuestionan las cifras de la represión: «Si dicen que no son 30.000, dígannos dónde están».
La Pampa no fue una isla
El mandatario recordó que la justicia pampeana demostró, a través de los juicios de la Subzona 14, que la provincia sufrió sistemáticamente la persecución. Reivindicó la creación del Paseo de la Memoria junto a la Seccional Primera, símbolo de la detención ilegal, y destacó la actual Ley de Seguridad Pública como la herramienta que permitió transformar a la Policía provincial en una fuerza democrática, alejada del «brazo armado» que fue durante el proceso.
Testimonios que quebraron el silencio
El momento más emotivo de la jornada se vivió con los relatos de las víctimas:
Omar José Guardia: Hijo de Rafael Guardia (secuestrado en Rancul en 1977). Relató el calvario de él y sus cuatro hermanos, quienes siendo niños fueron trasladados a un hogar en Guatraché donde sufrieron maltratos y privaciones durante seis años. «Fuimos presos, porque no teníamos libertades como cualquier otro niño», recordó.
Fernanda Galeano: Nacida en cautiverio en Campo de Mayo. Su madre, embarazada de ocho meses, fue secuestrada y obligada a parir encapuchada. «A mi papá no lo vimos nunca más… me trajeron recién nacida en una bolsa, como si fuese una basura», expresó conmovida, exigiendo saber el destino de los desaparecidos.
Presencias y cierre
El acto contó con el respaldo de toda la primera línea política de la provincia, incluyendo al intendente Luciano di Nápoli, el senador Daniel Bensusán y el diputado Hernán Pérez Araujo. Como cierre simbólico, autoridades y víctimas plantaron un árbol en el predio y descubrieron una placa conmemorativa por estas cinco décadas de lucha.