Griselda Franzini es docente, apasionada por la lectura y escritora. Guiche, como la mayoría la conoce, es además una intensa e interesante investigadora para llevar adelante sus escritos, para concretar sus publicaciones, lo que también hace con valentía.
Nacida en el Quetrequén que ama, aunque radicada desde hace muchos años en Realicó, Guiche tiene otra característica destacable que la escritura necesita y pide a gritos para continuar en la tarea de enraizar en las comunidades y hacerlas florecer: la solidaridad, el intercambio generoso, el llamado a compartir siempre.
Y de esto se trata la publicación que parió junto a un inmenso grupo de mujeres realiquenses y de un amplia sector del norte pampeano hace un par de semanas.
«27 Mujeres que Escriben (Entre el Horizonte y las Estrellas)» fue una hermosa invitación que se transformó en realidad y ya vuela entre manos y manos que abrazan las historias que lo integran.
«En el mismo lugar donde en otros tiempos se habían rematado esclavos, Florentino Ariza dignificaba lo inhumano de la historia porque ´le sobraba tanto amor por dentro que no sabía qué hacer con él, y se lo regalaba a los enamorados implumes escribiendo cartas de amor gratuitas en El Portal de los Escribas» (El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez). Quizá de ese concepto surja este libro, para crear pequeños mundos donde quepan todos los mundos», dice Guiche.
Mariana Badagnani, Antonela Canonero, Carla Carabel, Olga Ceballos, Adriana Cena, Sofía Cotignola, Cristina Fernández, Claudia Giraudo, Marcela Gonella, Laura Hajdúk, Antonella Lanzoni, Alicia Macagno, Ana Elisabet Molino, Mayra Muñoz Pignatta, Mayra Nattino, María Virginia Nazer, Eliana Ochoa, Mercedes Ordóñez, Rocío Paulizzi, Agustina Pessio, Martha Rattalino, Mariela Rojo, María Rosa Rolando, Glenys Sobarzo, Inés Strizzi y Alicia Stumpo forman parte, abren sus almas y nos cuentan al oído desde las páginas de «27 Mujeres…».
Un libro que grita y susurra, según sea necesario, sentires y miradas de mujeres que hicieron suya la idea de Guiche y se embarcaron a concretar el convite. Un registro que intenta llevar agua hacia los molinos imprescindibles de lo colectivo.