Impacto – Por Luis M. González.- Alta Italia no tiene hijos propios desaparecidos durante la última dictadura que asoló al país.
Aunque, en realidad, la pequeña localidad del norte pampeano ubicada a poco mas de 150 kilómetros de la capital Santa Rosa, entendió que los 30.000 desaparecidos son también sus propios hijos.
Al menos eso quedó claro el pasado viernes 6 de abril en el hermoso Instituto General José de San Martín, donde se congregó un importante marco para asistir a un momento sumamente emotivo. E inolvidable.
Hasta allí llegó Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, mas conocida como Taty Almeida, referente de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, invitada especialmente por docentes y alumnos de esa institución educativa que desde hace 13 años realizan una jornada tan movilizante como necesaria.
Lo que respiraron los presentes en esa tarde-noche orgullosamente pampeana, fue un aire fresco que acarició el blanco y puro pañuelo de las Madres y Abuelas, proveniente de jóvenes y comprometidos alumnos, quienes dejaron a todos los adultos atrapados por tan contundente mensaje.
Nadie evitó emocionarse, incluso nadie se secó siquiera las lágrimas que cayeron en varios momentos especiales que tuvo una nueva clase abierta, titulada esta vez «De Madres y de hijos. Historias de militancia».
Era necesario pareciese, sentir, palpar esa emoción tan llena de amor.
Esa tarde los alumnos hablaron muchas veces de democracia, de justicia social, de todas y todos, incluso de todes. Los pibes y pibas de 6to. año se refirieron a la militancia, palabra que muchos confunden con un término maldito, justamente para eso, confundir.
Ellos militaron por el amor, por la justicia, para preparar esa majestuosa clase dirigida por docentes encabezados por la directora Gabriela Ferrari y la profesora Sandra Abdo quienes, lejos de amilanarse, supieron dejarlos en libertad para expresar sus sentimientos y reflexiones.
Mostraron que no piensan en venganza, dejando en claro que su grito es Nunca Más represión y muerte.
Entraron en columna al recinto donde se esperaba el inicio de la jornada, abrazando a Taty y gritando bien fuerte, desde las entrañas mismas, «¡Madres de la Plaza, el Pueblo las abraza!».
El escritor pampeano Sergio de Matteo habló sobre Literatura y Dictadura en La Pampa, repasando palabras de grandes referentes de las letras provinciales.
Oscar Gatica, se refirió al libro de su autoría, en el que reconstruyen la historia de vida de Lucia Tartaglia, joven pampeana desaparecida durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983); el ex director de Educación Superior de La Pampa, profesor Lisandro Hormaeche, disertó sobre el tratamiento de esta temática en el aula y la conexión de los docentes con los alumnos.
Almeida recibió palabras de reconocimiento del intendente de la localidad Oscar Flores y del secretario de Derechos Humanos de La Pampa, Antonio Curciarello.
También estuvieron presentes funcionarios, dirigentes de gremios docentes y diputados pampeanos.
El reconocido médico veterinario Juan Enrique Romero, hizo un pormenorizado y emotivo relato de su paso por Alta Italia, donde fue uno de los fundadores y primer director del Instituto anfitrión y recorrió la lucha para conseguir que el establecimiento educativo fuese creado, repasando momentos duros de su vida en tiempos de la dictadura que «mataba por pensar», además de recordar a algunos de sus compañeros desaparecidos.
Alumnos y docentes de distintos puntos de una amplia región también dijeron presente en la reunión que logró el objetivo trazado nuevamente, rescatar «el compromiso social y político de las víctimas del Terrorismo de Estado; la transformación de la búsqueda individual en militancia colectiva por los Derechos Humanos y el legado a las nuevas generaciones». Y lo hizo con creces.
Ferrari y Abdo se quebraron al elogiar el trabajo de las Madres y Abuelas, al abrazar fuerte a Taty Almeida, al recibir de ella el pañuelo blanco de enorme obsequio y al ver, seguramente, aquellos ojos, los de sus alumnos, repletos de conciencia histórica.
Desfilaron voces en off acompañadas de imágenes de las anteriores clases abiertas, de chicos y chicas que las describían como mojones ineludibles en sus vidas.
Taty (quien por la mañana compartió una clase con los alumnos y un acto en el monumento que recuerda a los Desaparecidos) contó en la clase abierta sobre quién fue su hijo Alejandro, afirmó que «él me parió a mí, fue él quien me hizo abrir los ojos»; relató que encontró y guardó luego de la desaparición de su hijo, las poesías que había escrito; definió a (Alfredo) Astiz como «un Judas, genocida responsable de la desaparición y muerte de nuestras queridas madres de Plaza de Mayo”. Habló sobre las razones por las que se demoró para unirse a Madres, al decir que «todos mis familiares eran militares, temí que pensaran que era una infiltrada y en realidad, me recibieron con mucho amor, me dijeron que ´todas las Madres habían tenido su tiempo para tomar la decisión´, me abrazaron y lloramos todos».
Recordó a Santiago Maldonado. «Es increíble que en tiempos de democracia haya pasado lo que pasó con Santiago», expresó. Y criticó duramente la política de Derechos Humanos del gobierno de Mauricio Macri, porque «quieren borrar la memoria, una de las patas de nuestra lucha por la Memoria, Verdad y Justicia».
Los alumnos representaron en una coreografía el amor y el dolor de las Madres, con música de Mercedes Sosa y Gustavo Cerati de marco y en el final cantaron una hermosa canción que inundó el lugar de esperanza. Aunque también de una enorme responsabilidad, porque demuestran no estar ausentes y exigen con fuerza jamás volver a aquellas tinieblas repletas de violencia y sangre.