Hay nombres que se confunden con el latir mismo de un pueblo, pero que muy pocos conocen en realidad, sobre todo de su historia. En Realicó, al hablar de educación pública, lleva inevitablemente a Herminia Gandini de Díaz, una mujer cuya trayectoria marcó el pulso formativo de las primeras generaciones y cuyo legado perdura en los cimientos de la comunidad. (Foto gentileza archivo Elisa Martino y Carlos Rodrigo).
Raíces y vocación en los inicios del pueblo
La historia de Herminia está indisolublemente atada a los primeros pasos de Realicó. Perteneció a la primera promoción de alumnos de la emblemática Escuela Primaria N° 34, un privilegio que compartía con la herencia familiar del compromiso social: su propio padre, Don Sebastián Gandini, había sido uno de los vecinos activos que participó en las gestiones indispensables para levantar aquella escuela fundacional.
Con el tiempo, el aula dejó de ser su espacio exclusivo de aprendizaje para transformarse en su destino vital. Herminia se convirtió en la primera joven oriunda de Realicó en obtener el título de Maestra Normal Nacional. Ese diploma no fue solo un destello personal, sino el punto de partida de una labor incansable que se extendió de manera ininterrumpida entre 1924 y 1956. Durante más de tres décadas, su figura se consolidó en la Escuela N° 34, establecimiento del cual finalmente se jubiló desempeñándose como directora.
El nacimiento de una escuela y un homenaje eterno
El crecimiento demográfico de Realicó exigió con los años nuevas respuestas institucionales. Así, el 3 de julio de 1992 nació formalmente la Escuela N° 249, proyectada originalmente para descomprimir las aulas que ya lucían colapsadas en las escuelas N° 34 y N° 222.
Aquel nuevo establecimiento ubicado en el sector oeste necesitaba un faro que guiara su identidad pedagógica. El reconocimiento llegó desde el propio Ejecutivo provincial cuando, a través del Decreto N° 1274/1992, se dispuso que la institución llevara con orgullo el nombre de Herminia Gandini de Díaz.
Desde entonces, transitaron las décadas y el establecimiento cumplió hitos fundamentales —como sus bodas de plata en 2017 y la celebración de sus 30 años en julio de 2022 con muestras y actividades solidarias—. En sus pasillos, el espíritu de aquella primera maestra normal sigue vigente, impulsando a sus estudiantes a trascender fronteras, tal como ocurrió en las ferias de ciencias nacionales donde brillaron con investigaciones sobre la cultura y la historia regional, como el valioso trabajo de cerámica ranquel. En cada aniversario y en cada aula, la memoria de Herminia demuestra que la verdadera educación es aquella que siembra raíces para el futuro.