Las concejales de Juntos por el Cambio, Celina Rivas (PRO) y Aixa Alvarado (UCR), pasaron por los estudios de IMPACTO para dialogar a fondo sobre la actualidad política tanto a nivel provincial como local, los tironeos partidarios y las expectativas de cara al armado electoral rumbo al 2027.
Con la cercanía de un nuevo proceso electoral y una foto reciente en redes sociales que nos llamó la atención —que bajo la consigna “¿En qué andará esta gente?” reunió a referentes locales como Rivas y el ex candidato a intendente Claudio Gareis—, las ediles reflexionaron sobre cómo se vive la política «a pie de calle» en Realicó, donde los vínculos cotidianos pesan más que las directivas partidarias centralizadas.
La interna del PRO y el desafío de la horizontalidad radical
Consultadas sobre las tensiones a nivel provincial, Rivas se refirió sin rodeos a la compleja situación interna que atraviesa el PRO: «El presidente del partido nos invitó a retirarnos del espacio si no estábamos de acuerdo con las decisiones tomadas», señaló con preocupación, calificando la postura como «angustiante» frente a la dedicación y el trabajo voluntario que realizan los dirigentes territoriales. Desde su sector, reclamaron mayor participación federal en la toma de decisiones.
Por su parte, Aixa Alvarado destacó la impronta histórica del radicalismo: «La UCR se ha caracterizado siempre por ser un partido bastante horizontal, donde se escuchan las voces de todos y se siguen las decisiones de las convenciones». No obstante, ambas coincidieron en que, más allá de los sellos y las discusiones nacionales, en las localidades chicas la convivencia diaria impone otra lógica. «Al otro día al vecino le tenés que ver la cara en el kiosco, en el súper o en cualquier lado. No te podés olvidar de que son cargos temporales y hay que seguir viviendo acá», reflexionó Alvarado.
El armado local hacia el 2027 y la dificultad de sumar voluntades
Respecto al escenario doméstico y la conformación de listas y equipos de trabajo para el 2027, las concejales reconocieron que ya existen reuniones informales, charlas y nombres que empiezan a sonar en el inconsciente colectivo, aunque aclararon que por el momento no hay nada confirmado oficialmente desde los partidos.
Uno de los puntos centrales del análisis pasó por la complejidad que hoy representa convocar a nuevos vecinos a sumarse a la política partidaria. «A la gente le cuesta exponerse», señalaron, apuntando no solo al desgaste emocional que implica la dedicación «24/7», sino también al temor de que el fanatismo político afecte el desenvolvimiento comercial o laboral particular y familiar, un fenómeno hoy fuertemente potenciado por la dinámica de las redes sociales.
Pese a los tironeos provinciales y la exigencia que demanda la función pública, ambas reafirmaron su compromiso de seguir trabajando en conjunto desde el Concejo Deliberante para «priorizar siempre el crecimiento y el bienestar de los vecinos de Realicó».