Desde hace un par de días se conocieron imágenes publicadas por las redes oficiales de la Municipalidad de Rancul e incluso por algún medio de prensa donde se mostraba el hermoso trabajo de «La Scaloneta», como se denomina a un colectivo totalmente pintado con los colores de la Selección Argentina e incluso con las caras de los referentes más importantes del equipo campeón en Qatar 2022, ídolos de chicos y grandes.
Pero las imágenes generan preocupación. Ya que si bien es claramente destacable la intención de llevar a niños y niñas a la Colonia de Vacaciones y de la alegría que esto causa en los pequeños y pequeñas, resulta muy grave la manera totalmente insegura con la que se lo hace desde un organismo gubernamental.
No solamente ninguno de los niños y niñas lleva cinturón alguno, los asientos son largos bancos generales, algunos son asientos en altura sin ninguna posibilidad de resguardarse ante cualquier inconveniente o frenado de emergencia.
Algunos de los niños y niñas van parados pegados al conductor.
Y además el número de chicos y chicas que se movilizan en un solo viaje es realmente muy importante, lo que hace aún peor las cosas, todo filmado de manera completa y sin que nadie advierta la peligrosidad de lo que está ocurriendo, según las imágenes que acercaron algunos lectores a IMPACTO.
Nadie puede objetar el sentido del proyecto, que es seguramente de amor puro y sentido social para con los pequeños y pequeñas, tampoco de cuestionar el cariño con el que se puede ver que trata a los pequeños y pequeñas el conductor de «La Scaloneta», pero las imágenes resultan más que elocuentes en la necesidad de evitar luego lamentos de episodios graves, cuya responsabilidad además es de un Municipio, aunque sea con las mejores intenciones.
Pueden llegar voces acerca de que antes esto se hacía y no se quejaba nadie y los niños y niñas eran felices, lo que no resulta un argumento válido a la hora de justificar un hecho en el que estamos hablando de prevenir un mínimo rasguño a un pequeño o pequeña.
Ojalá «La Scaloneta» siga brindando su hermoso servicio social y de felicidad, pero por favor con al menos algunos mínimos cuidados que prevengan futuros dolores de cabeza o lamentos que pudimos haber evitado.