«Elegí a una persona, que hoy es Presidente, que me había criticado duramente desde el año 2008. ¿Alguien piensa que yo puedo decidir las cosas por enojo? No considero que mi decisión política, como dicen algunos compañeros, haya sido erróneamente generosa. Fue un acto inteligente», afirmó la vicepresidenta.
Luego se refirió a los constantes señalamientos contra La Cámpora, agrupación política liderada por su hijo, Máximo Kirchner, y a la que desde varios sectores acusan de estar «aferrada a las cajas».
«En año pasado, cuando se produce la renuncia de Daniel Arroyo como ministro de Desarrollo Social, el Presidente lo llama al entonces presidente del bloque, Máximo Kirchner, y le dice que le gustaría que ese lugar lo ocupara Andrés ‘el Cuervo’ Larroque. Y el diputado Kirchner le dijo: ‘no, al Cuervo lo voy a dejar en la Provincia ayudando a Axel (Kicillof), ponelo a Juanchi’. Juanchi es Juan José Zabaleta, entonces intendente de Hurlingham, hoy con licencia y al frente de un ministerio que maneja casi un millón y medio de planes, la Tarjeta Alimentar… un ministerio de los que más presupuesto tiene y más manejo de dinero tiene», explicó.
Por último, la vicepresidenta instó a todos los dirigentes del Frente de Todos a trabajar para «devolverle a la gente la esperanza y los anhelos».
«Que nadie se haga la víctima, que acá las únicas víctimas son los que no llegan a fin de mes, los que no tienen laburo, los que no tienen para darle de comer a sus hijos. Y por eso tenemos la obligación de debatir y discutir, no la Boleta Única. Cómo hacemos para devolverle a la gente la esperanza y los anhelos, porque esa es mi mayor preocupación y también mi mayor sensación de amargura: la confianza que nos depositaron, los anhelos, las esperanzas. La verdad que creo que no le estamos haciendo honor a todo eso», concluyó Cristina.


























