El Centro Cultural y de Convenciones de Realicó se vistió de fiesta este martes para albergar el emotivo acto central por el 50º aniversario de la Escuela de Apoyo a la Inclusión Nº 7. La ceremonia reunió a una multitud de vecinos, delegaciones escolares y autoridades locales y provinciales con el objetivo de conmemorar cinco décadas de trayectoria, esfuerzo y compromiso ininterrumpido con la educación inclusiva en la localidad y toda su zona de influencia.
El encuentro estuvo marcado por un profundo carácter institucional y emotivo, reflejado en la proyección de materiales audiovisuales que repasaron la historia, el presente y los desafíos futuros del establecimiento. Durante la jornada, se rindieron merecidos homenajes y reconocimientos a los directivos, docentes, personal no docente y exalumnos que formaron parte de la institución. El momento de mayor sensibilidad se vivió durante los discursos de los protagonistas, quienes aportaron testimonios históricos valiosos sobre la evolución pedagógica de la modalidad.
Voces de compromiso: el recuerdo de los fundadores y la mirada actual
El fundador de la escuela y exdirector, Carlos Botta, recordó los inicios de la institución como el resultado directo de la gestión de un grupo de vecinos fuertemente comprometidos. Conmovido, rememoró las dificultades de la época para romper barreras sociales:
«Mi historia personal me llevó a caminar casa por casa, convencer a papás con hijos con discapacidad para que los lleven a la escuela. Algunos se negaban, luego de charlas y visitas finalmente comprendieron de qué se trataba el proyecto, sus hijos necesitaban ayuda y poder estar con profesionales. Siempre golpeé puertas y he tenido una actitud solidaria con la gente».
A su turno, Cristina Mogensen de Etcheverri, exresponsable de la escuela, analizó cómo los paradigmas de la educación se transformaron con los años, valorando el rol de las nuevas generaciones: «Los paradigmas han ido cambiando y hay otras personas que nos suceden que también trabajan con mucho amor y energía para lograr incluir a los alumnos desde otro lugar».
Por su parte, la actual directora, Claudia Cabello, fijó con claridad el norte técnico y humano que guía los pasos de la institución en el presente:
«El objetivo siempre son los estudiantes, que ellos puedan recibir lo que necesiten, y el acompañamiento a las familias. Todos tenemos derechos y debemos convivir en la misma comunidad… los estudiantes también tienen que compartir el espacio conjuntamente con las Escuelas de Nivel; no solo el espacio y la permanencia, sino también la participación activa y efectiva».
Respaldo institucional y el valor de las historias de vida
El intendente municipal de Realicó, Facundo Sola, sumó su sentir a la jornada festiva resaltando el impacto social que la escuela ha tenido a lo largo de este medio siglo de existencia:
«Es un momento especial, cargado de emociones. Cuando uno ve las imágenes y escucha las historias, se traslada en el tiempo. Estos 50 años no son tan solo el paso del tiempo; son historias de vida, historias de cada familia y de cada persona que trabajó en relación a esta iniciativa con mucho esfuerzo y empeño».
Para el cierre del bloque de oradores, la ministra de Educación de La Pampa, Marcela Feuerschvenger, ratificó la firme decisión política del Gobierno provincial de sostener el financiamiento y la estructura de la modalidad especial, marcando una clara posición en el contexto actual:
«En este tiempo, donde se ponen en tensión organizaciones de trabajo y paradigmas, para el Gobierno de la provincia de La Pampa y para este Ministerio de Educación, no es ni un paso atrás, ni al costado, es un paso hacia adelante. Hace 50 años, Carlos dio un paso importante y tenemos la obligación, las nuevas generaciones, de seguir mejorando la inclusión, los acompañamientos y las oportunidades».
Una vez concluida la ceremonia oficial en el Centro Cultural, la comunidad y las autoridades se trasladaron hacia el edificio de la Escuela de Apoyo a la Inclusión Nº 7, donde se procedió al tradicional descubrimiento de una placa conmemorativa que dejará sellado para la posteridad este histórico cincuentenario.