Impacto – Los extorsionadores se hacen pasar muchas veces por personal policial o médico que llaman, supuestamente, para avisar que un familiar ha tenido un accidente. En otros casos, como en el ocurrido en Realicó, afirmando que han secuestrado a una persona cercana o familiar.
Cuando la persona entraba en el engaño, surgen las amenazas y el pedido de pago de un rescate (dinero y joyas) que se dejaba en una bolsa, en alguna esquina cercana a la casa.
El extorsionador se aprovecha de la vulnerabilidad que produce en la gente un llamado con supuestas noticias trágicas y en un horario en que las personas no están muy lúcidas. Ante estos casos, especialistas sugieren:
Cortar inmediatamente la llamada.
No permita que lleguen al momento de la amenaza. Ni la policía ni los médicos hacen esos llamados en la vida real. En el caso de que pongan al teléfono al supuesto familiar, recomiendan tener la lucidez para tratar de reconocer si esa voz es en verdad la del familiar.
Las noticias malas llegan. Si realmente es algo importante, nos vamos a enterar de otra manera en forma inmediata.
No brindar información
Ante el temor no se anima a cortar la comunicación, hay otras cuestiones a tener en cuenta para prevenir que se concrete la extorsión.
Los delincuentes aprovechan la desesperación de la gente y el hecho de que por llamarlos de madrugada estén algo dormidos. Es fundamental tener la lucidez para no brindarles ninguna información.
La información con la que cuentan es el nombre y apellido y la dirección. Es esencial no brindarles más datos.
Las personas tienen que estar tranquilas: no están recibiendo un llamado personalizado.
Es fundamental que las personas no respondan a las preguntas del delincuente. Que no den datos concretos sobre su situación familiar, ni quienes viven en la casa o quienes están en otro lado.
En general, a través del engaño, los delincuentes logran sacarle a la persona que atendió el llamado el nombre de un ser querido. Por ejemplo, le dicen tenemos a su hijo. Y la persona, tal vez medio dormida, pregunta ¿A Martín?. Con ese dato el delincuente tiene todo lo que necesita para extorsionar a la gente. Si uno tiene la lucidez suficiente en ese momento puede intentar darles un nombre falso. Si el delincuente contesta que sí, que esa es la persona secuestrada, se desmantela el engaño y ahí pueden cortar la llamada con tranquilidad.
Contactar al supuesto secuestrado
La forma clásica que tiene el delincuente de asegurarse que el extorsionado siga el juego es amenazarlo con dañar al falso secuestrado si corta la llamada.
Aunque no nos animemos a cortar la llamada, si tenemos celular, hay que intentar ubicar al ser querido que los delincuentes dicen que secuestraron. Lo ideal es no esperar hasta que el delincuente haga una amenaza. Apenas reciba un llamado extraño como estos, si le dicen que le pasó algo a su hijo, llame a todos sus hijos. No le siga la conversación al delincuente.
Hacer la denuncia
Cuando el extorsionador que hizo la llamada logró generarle a la otra persona la creencia de que tiene secuestrado a un familiar, el siguiente paso va a ser la amenaza. Van a pedirle que les deje cierta cantidad de dinero, joyas, objetos de valor en una bolsa en alguna esquina cercana a su casa.
La policía no va a hacer nada que pueda poner en riesgo a nadie. Se sigue un protocolo con intervención de un juez. En el 100 por ciento de los casos, es secuestro virtual. Si la gente denuncia en ese momento, al menos se puede detener a los que van a buscar la plata.
En el 100 por ciento de los casos, es secuestro virtual. Si la gente denuncia en ese momento, al menos se puede detener a los que van a buscar la plata.
Una vez que establecimos que nuestro familiar está bien y no es víctima, hay que radicar la denuncia correspondiente. La policía necesita la denuncia para ir monitoreando las zonas en donde operan los delincuentes y lograr, con un aviso temprano, detenerlos.
Si entregaron el dinero, también deben radicar la denuncia para permitir la investigación. Todos los datos suman para combatir este modo de extorsión.