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“Que Realicó Queremos”: Pensar, actuar, vivir. ¿Cómo devolverle a Realicó la alegría?

Impacto – Por Gladys Sago – “Las únicas verdades que sirven son instrumentos que luego hay que tirar” sostenía el semiólogo italiano Humberto Eco en uno de sus libros.Y a eso hay que apelar cuando se intenta definir los por qués de las conductas tan cambiantes de una sociedad que se preciaba de ser progresista, elocuente en sus manifestaciones lúdicas y festivas, referencial en la región de pertenencia y siempre dispuesta a mostrar su costado emprendedor. Del espíritu de Realicò, que es lo que se trata de dilucidar, emerge una contradicción tan innata,que resulta difícil extraer una enseñanza de la experiencia que acumula la cotidianeidad.

Como definición clasica, pueblo proviene del término latino populus y hace referencia a tres conceptos distintos: a los habitantes de una cierta región, a la entidad de población menor que en una ciudad y a la clase baja de una sociedad. El pueblo está formado por todos los individuos que a los ojos de la ley están en igualdad de condiciones; en el artículo 16 de la Constitución Argentina, por ejemplo, se describe que dicha Nación no admite prerrogativas de sangre o nacimiento, tampoco títulos de nobleza o fueros personales; y agrega que todos los habitantes de este territorio son iguales ante la ley,admisibles en los empleos y que la base del impuesto y de las cargas públicas no es otra que la igualdad.

En pos de ello, costumbres instaladas y mandatos implícitos refuerzan la idea de que nos convertimos en lo que los padres (en la amplia concepción de heredad, como maestros o referentes)enseñan en momentos donde no aparece ni la intenciòn de hacerlo,que aflora a traves de gestos, actitudes, ejemplos del accionar y transmite a veces sin querer, un tipo de sabiduría que al cabo del tiempo delinea el perfil de un conglomerado humano hechos de pequeños fragmentos.

Pero es el comportamiento gregario el que reafirma en los hechos cómo los individuos de un grupo determinado pueden actuar juntos sin planificar con anterioridad. Similar al comportamiento de animales en manadas, la conducta humana durante situaciones y actividades diversas, confluye, coincide, obra en consecuencia y marca territorio.

El problema surge cuando comienza a perderse el terreno ganado.

Que rara sensación supone comprender lo identitario. Cómo contrarrestar las paradojas de defender a veces lo indefendible con justificaciones inocuas para disimular la contingencia y pasar indiferente por estratos donde las entrañas deberían contraerse de impotencia y hasta de estupor. Nacer en un lugar es una circunstancia no elegida de la vida, pero si por decisión o destino el sitio es el determinado y hasta encuadra para morir en él, cada sentimiento, cada interrelaciòn vecinal, cada proyecto personal que por lògica de convivencia se torne colectivo deberìa estar munido de una alta dosis de pasiòn que lleve al alborozo interiorior;que nutra la mente para impulsarla a nuevos caminos, que proyecte en forma natural y hasta espontánea los valores comunes de un quehacer que precisamente por eso, por ser comun, pasa desapercibido.

Símbolo del paso del tiempo, los avances comunicacionales invadieron de manera desmedida el espacio bastante bucólico donde transcurre la vida realiquense. Y no porque no se puedan aprovechar y utilizar como facilitadotes; sino porque su intensidad hace perder la perspectiva local, desaparecen códigos, se olvida mirar al otro porque no se lo frecuenta con la asiduidad de antes, se copian urgencias

ajenas que por lo general no llevan a ningun lado y el vacío existencial cunde descaradamente; cuando memorar servirìa para actualizar propuestas.

Realicò creció, nadie lo niega. Pero lo hizo en el aspecto edilicio. mientras algunas empresas y habitantes le dan su aporte de trascendencia;los lugares pùblicos no tienen otra impronta más que la específica y los momentos de diversión giran en el mismo sentido aceptado por la comunidad desde hace años, sin renovarse, sin cambios llamativos que inviten a disfrutar; con un poder de convocatoria perdido hasta en la localidad y la mirada entre indiferente y extrañada puesta en quienes transitan el mismo modo de vida en la región, pero se animan y proponen, trabajan, seguramente discuten y pelean, pero concretan en la continuidad -a la que tratan de cubrir de cierto brillo-un sueño inicial de honrar labores, de alentar escenarios, de congregar multitudes, de generar reactivaciòn comercial y económica por recibir visitantes que no circunscriben su movilidad sólo a la fiesta.

Para los nostalgiosos todo tiempo pasado fue mejor.Vivenciar Realicò conlleva ponerse a andar, buscar en los recuerdos las pequeñas cosas gratas que jalonaron su historia y traerlas renovadas al presente; dar ejemplo que juntos se puede;tener la certeza que ni la creatividad ni determinada actividad son privativas de nadie; para promover los nuevos valores con la predisposición a acompañarlos en su crecimiento imbuído de aprendizaje en el rubro elegido y no a halagarles el oído y decirles que son eximios artistas(por”no discriminar”) cuando copian sus trazos, desafinan, malversan palabras y se presentan desaliñados o irrespetuosos con un total desprecio por la convocatoria, mientras de paso reciben prebendas que se les niega a otros.

Lograr el nivel de excelencia que merece un pueblo cuando quiere y desea crecer, implica reflejarse en los mejores, ser representado por ellos, desvirtuar el concepto que todo da igual porque se esta en una localidad chica y pretender, sin pretenciones excesivas, dentro de las muchísimas posibilidades que se presentan, que broten destellos de alegrìa en cada encuentro, que se pueda saborear con fruición cuando algun coterráneo se destaque; que ascender en los pequeños espacios no signifique arrastrar al otro hacia abajo y que se escuchen mas carcajadas que palabras enojosas. Todo para que las raíces refuercen el arraigo y se vuelva a usar la careta solo en Carnaval.Como los de entonces, cuando recorrer el bulevard debajo de banderines y luces de colores a pura mùsica,en el corso,tenia la significancia del sentido comunitario y el aplauso a los disfrazados era por su esmero para engalanar una tradición,de las tantas perdidas,pero por supuesto recuperable.

Realico cumple 110 años el próximo 2 de Marzo. Una consigna celebratoria para devolverle la alegria podria ser -parafraseando a Eco-tirar los viejos instrumentos, volver a afinar y contarse mutuas anécdotas para reir, reir, reir. (*Periodista).-

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