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Opinión – Agenda 2017: ¿una elección de dos o una elección de tres?

Impacto – Por Norberto Asquini – El lector de esta columna va a decir: “esto ya lo leí”, porque su argumento central ya se ha analizado en otra circunstancia política. Porque la incógnita actual, y en las próximas semanas, sobre el escenario electoral para las legislativas nacionales de este año, pasa por si será una elección de dos contendientes o será una elección de tres. Si el oficialismo provincial, el PJ, competirá con la lista del oficialismo nacional de Cambiemos (PRO + UCR), o si la oposición se dividirá en Cambiemos (o Propuesta Federal con el PRO) y Frepam (con la UCR). ¿Será una elección de dos o será una elección de tres fuerzas para competir por los tres cargos de diputados nacionales en juego? El mismo interrogante que se debatía a comienzos de 2015, hace exactamente dos años. Después fue una elección de dos.

Para los comicios de 2017 el primer dato estratégico ya está definido: el eje estructurante de las próximas elecciones será “Macri sí, Macri no”. En ese sentido, Cambiemos (cualquiera sea su conformación) será la coalición que sostenga la boleta del gobierno macrista y la necesidad de avalar al presidente y conseguir bancas para apuntalar “el cambio”. Y el PJ será la lista de la oposición a la gestión de Macri con el discurso de peronismo “más duro” que quiere ponerle freno a sus políticas económicas. En ese sentido, el gobernador Carlos Verna lanzó en declaraciones periodísticas que el rival a vencer va a ser Cambiemos, con una oposición unificada, una manera más de polarizar con el macrismo, con el que cualquier tema o problemática se convierte en una nueva disputa política. Si bien esa confrontación tendrá una lógica anclada en lo nacional, entre oficialismo y oposición, en lo provincial continuará el escenario de la tradicional división entre el campo peronista y el no peronista.

En lo concreto, en lo electoral, en ambos frentes -el PJ y la oposición en La Pampa- sacan cuentas: para los justicialistas, que la oposición se divida en dos puede ser beneficioso porque se reparten los votos y el gobierno podría quedarse con dos de los tres legisladores que se renuevan; pero también puede ser peligroso, porque podría ocurrir lo de 2013, cuando en una elección histórica la tercera banca fue para el PRO con el debutante Javier “Colo” Mac Allister, “robándosela” al PJ, y con ayuda de la feroz interna que se vivía en el peronismo.

Pensando cómo hacer

Para la oposición, o por lo menos para el PRO y la UCR, ocurre algo similar. Una parte, la que promueve la boleta Cambiemos, afirma que con una oposición unificada se le gana al PJ la elección y se mantienen los dos cargos que tienen en juego, uno de cada fuerza; la otra, que promueve que el radicalismo continúe con la sigla Frepam, pronostica que hay más chances de que por separado se repartan en tres las bancas en juego. También se debe considerar en este análisis que el resultado económico de la gestión de Macri es quien definirá en buena medida las condiciones electorales de la oposición. Los incentivos a unificarse crecerán en tanto se revierta la situación actual, mientras que si se acrecientan los problemas de gestión cada sector tenderá a distanciarse y a diferenciarse.

Pero hay otro ingrediente para esta historia. Y es ver, si Cambiemos finalmente es un hecho en el que se unan macristas y radicales, qué hará cada sector en las PASO. El PRO irá con una lista propia, bien amarilla. Por ahora el nombre es el del diputado Martín Maquieyra, que quiere renovar su banca. Seguramente esa nómina recibirá el apoyo explícito del presidente. El radicalismo también quiere tener su boleta, o encabezar la del PRO. La UCR tendrá por ahora al menos dos boletas que competirán. Una es la de Francisco Torroba y la otra será la de los hermanos Altolaguirre. En las PASO es muy difícil, sobre todo cuando hay apenas uno o dos cargos a ocupar, que se evite la presentación de varios candidatos o se unifiquen listas, como ocurrió en 2015 para competirle al PRO. Una cuestión central a discutir será, si van dos o más listas radicales, esto acrecentará las chances de la única que presentará el macrismo al dividir apoyos.

¿Y los demás?

Además, hay que ver cómo se va a comportar el resto de las fuerzas que se presentarán en las PASO de agosto. Si como ocurre en toda legislativa el voto se dispersa y a quién le puede llegar a sacar apoyos. Por un lado, se puede conformar un frente similar al que se está dando en Provincia de Buenos Aires detrás de Sergio Massa y su alianza con Margarita Stolbizer, con los massistas pampeanos y otras fuerzas progresistas. Ya algunos están pensando en esta alternativa, aunque haya dirigentes como los representantes del Frente Renovador que quieren estar más adentro del PJ que afuera. Otra coalición que se presentará será el kirchnerismo no justicialista, con Nuevo Encuentro, representando a la “minoría intensa” de los seguidores de la expresidenta Cristina Fernández. El resto será para las fuerzas de la izquierda testimonial, dividida en un archipiélago de siglas, aunque en algún momento algunos de esos agrupamientos puedan llegar a tener una mirada mucho más práctica y realista sobre la política y conformen, como ocurrió a nivel nacional y en varias provincias (y con buenos resultados), el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT).

Advertencia marinista

Volvamos al PJ. El presidente del partido, Rubén Marín, lanzó en un encuentro de fin de año de su línea, que el justicialismo debe buscar la unidad porque sino puede estar en problemas, palabras más o menos. Algunos medios analizaron de forma muy reducida que era una advertencia para tener lugares de su sector en la lista de diputados. Marín va más allá: es un análisis de lo que está ocurriendo a nivel nacional, donde ante la dispersión interna entre tribus y grupos peronistas, cada distrito va a jugar al “todo vale” haciéndole el juego a Macri. Y también una señal de alerta a nivel provincial: el PJ debe ir unido apoyando una sola lista. Ese es el pensamiento generalizado de la dirigencia de todas las líneas. El justicialismo enfrentará a Macri, que en cada provincia quiere ganar bancas para tener un Congreso con mayoría propia y revalidar así su gestión, y que a pesar del estancamiento económico y la situación social, su figura todavía tiene un nivel de aprobación alto, según indican las encuestas. En ese marco, Verna con su posición de confrontación con la gestión macrista, es el garante de la unidad del justicialismo pampeano que se encolumna detrás de su liderazgo, unificando hasta a los kirchneristas del PJ.

El vernismo ha dejado trascender que en la lista de diputados sus dirigentes no estarán presentes, ya que muchos de los candidateables detentan cargos estratégicos en el gobierno provincial. Y que los lugares expectables pueden llegar a ser de líneas internas a las que se quiere “tener adentro” para lograr un mayor consenso, como al jorgismo. En su momento se mencionaron los nombres del intendente toayense Ariel Rojas o del excandidato a gobernador, Fabián Bruna, para encabezarla. El marinismo también quiere su lugar, como socio estratégico del vernismo. De ahí las especulaciones, y por ahora solo eso, a que el diputado Espartaco Marín, su figura más competitiva, pueda ser también un nombre.

Como a comienzos de 2015, el escenario actual es un reino de incógnitas y especulaciones. Aunque las definiciones parezcan aún lejanas, en política están ya a la vuelta de la esquina.

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